El Servicio Meteorológico Nacional ha estrenado este año un nuevo sistema que permite establecer, según las temperaturas máximas y mínimas, cuál es la relación entre el calor )y el frío) y la mortalidad. En el caso de la ciudad de Buenos Aires, se da en forma de “U” ya que la mortalidad crece en la época invernal, decreciendo hacia la primavera, nuevamente aumentando para el verano. Se estima que durante la temporada estival, mueren sólo en la Capital Federal 90 personas por día, pudiendo este número ser más alto en el caso de olas de calor muy poderosas y persistentes.
El sistema, creado para evaluar los riesgos a la población, se divide en 3 categorías:
Según estableció el organismo, durante el período comprendido entre el 21/1 y el 30/1, habrá en la ciudad alerta amarilla, pudiendo durante el jueves 28/1 y el viernes 29/1 subir a naranja ya que se registrará el pico máximo de temperaturas que se estima llegue a los 36° con una térmica que podría acercarse o bien superar los 40°.
El Ministerio de Salud de la Nación recomienda a toda la población tener en cuenta las siguientes medidas:
• Tomar mucha agua durante todo el día.
• Evitar las comidas abundantes. Consumir alimentos frescos, como frutas y verduras.
• Evitar las bebidas alcohólicas, muy dulces y las infusiones calientes.
• Usar ropa suelta, de materiales delgados y de colores claros.
• No realizar ejercicios físicos en ambientes calurosos. Tomar líquido antes de comenzar cualquier actividad al aire libre.
• Protegerse del sol poniéndose un sombrero o usando una sombrilla.
• Usar cremas de protección solar (SPF en inglés), factor 15 o más.
• Evitar actos públicos o juegos en espacios cerrados sin ventilación.A los lactantes y niños pequeños:
• Darle el pecho a los lactantes con más frecuencia.
• Hacerlo beber agua fresca y segura.
• Trasladarlo a lugares frescos y ventilados.
• Ducharlo o mojarle todo el cuerpo con agua fresca.Para el resto de la población: si una persona siente mareos o se desvanece, hay que acostarla en un lugar fresco, bajo techo. Se le puede ofrecer una bebida rehidratante, pero nunca infusiones calientes ni muy dulces. Colocar agua fría en las muñecas proporciona alivio.
Si la temperatura corporal aumenta, hay que sacar la ropa de la persona afectada, pasar una esponja mojada por la cara, y, en lo posible, dar un baño corporal con agua helada. También es útil utilizar paños fríos y bolsas de hielo en la cabeza.
Los ancianos y quienes trabajan en ambientes calurosos y húmedos tienen mayor riesgo de sufrir un golpe de calor, que debe ser tratado inmediatamente. En estos casos, la temperatura corporal se eleva por encima de los 40 grados, el pulso se vuelve fuerte y rápido, se producen cambios en el estado de conciencia (somnolencia), la sudoración cesa y la piel se observa seca, caliente y enrojecida.
Otros síntomas de alerta son dolor de cabeza, sensación de fatiga y sed intensa, náuseas y vómitos, calambres musculares, convulsiones y sudoración importante que cesa repentinamente y somnolencia y respiración alterada. Frente a ellos, es imprescindible concurrir rápidamente a la consulta médica en el centro de salud más cercano.


