Un fin de semana de tragedias

En pocas horas, dos accidentes conmovieron a muchas personas. Accidentes terribles en los que la imprudencia, la falta de control, la urgencia, y quizás el alcohol fueron los grandes protagonistas.

En primer lugar, el domingo por la mañana, una camioneta CrossFox que viajaba con cuatro jóvenes de no más de 28 años, y que según pericias iba a más de 100km por hora en una recta de uno de los complejos de Nordelta, perdió el control, atravesó un terraplén y cayó a un lago artificial, costándole la vida a todos los ocupantes. Según comprobaron en la autopsia, no murieron por el impacto, sino ahogados. Es técnicamente imposible abrir una ventana o una puerta con una presión de agua semejante por encima. Sólo uno de ellos, el acompañante del conductor, tenía la ventanilla baja algunos centímetos. Sin embargo, no tuvo tiempo de salir. Me desespera el sólo pensarlo. Cayeron en una trampa mortal, de la que obviamente no pudieron salir con vida. Al día de hoy se cuestiona que venían realmente muy rápido y todavía las autoridades se preguntan si tenían alcohol en sangre y si esto podría ser la causa de la pérdida de control del rodado. Los exámenes para comprobarlo aún demorarán unos días, pero lo que sí es seguro, es que estos chicos perdieron su vida, y 3 familias quedaron destruidas, en la mañana del día de la madre.

Horas más tarde, otra tragedia tuvo lugar en la Capital Federal. Una anciana, quien sufría de problemas cardíacos comenzó a sentirse mal, y como la ambulancia no llegaba, su familia contó con un patrullero de la Policía Federal. Dos oficiales se ofrecieron a llevarla a ella y a sus hijos y nietos al hospital más cercano. Pero nunca lograron llegar. En la intersección de la Av. Juan de Garay y Combate de los Pozos, en el barrio de San Cristóbal, se encontraron con un colectivo de la Línea 12 que se dirigía a Barracas. Según las primeras pericias, el móvil de la Policía viajaba a más de 100km/h y cruzó en rojo ante la urgencia. Ninguno de los dos llegó a frenar, y el choque fue terrible. Todos los ocupantes del patrullero, en total 8, murieron casi en el acto (4 de ellos iban en la caja trasera). Las fotos dan prueba más que contundente de la brutalidad del golpe. El interno de la línea 12 también quedo con su frente destruido pero afortunadamente no hubo víctimas.

Hoy no digo nada que no se sepa. Pero está bueno que podamos reflexionar algunas cosas. El argentino común no respeta leyes, normas ni reglas. Y esto se ve constantemente en la calle, cuando manejamos. Muchas veces no pasa a mayores, pero otra veces suceden cosas como éstas, en las que ponemos no sólo nuestra vida en juego sino la de otros inocentes. Si se bebe alcohol no se debe manejar, y esto no es algo que debería repetirse para que alguien se dé cuenta. Si el móvil de la comisaría hubiese utilizado sus sirenas (testigos dicen que no las tenía) quizás las cosas hubiesen terminado de otra manera.

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  1. #1 por Cris el 20/10/2009 - 20:10

    uuh fuí,jaja,pasa que yo tengo wordpress.org entonces no tengo esa opción :/

    gracias igual Fran :)

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